La autora debut Chloe Shaw rastrea su propio desarrollo emocional a través de los roles que los perros han jugado en su vida. Hubo fácil, a quien los padres de Shaw tenían antes de tener hijos. Luego estaba Agatha 1, el cachorro de Navidad que, días después, fue al veterinario y nunca llegó a casa. Su reemplazo fue Agatha 2, cuyo nombre insinuó la tendencia de la familia a avanzar en tiempos difíciles. Como hijo único, Shaw recurrió a sus perros para el entretenimiento y la compañía. Ella quería “ser el perro”, perderse tan profundamente en relación con un animal que los problemas y obligaciones humanas se desvanecieron.
Shaw estaba explorando estas tendencias en la terapia cuando conoció a Booker, el perro que vino con Matt, el psicoanalista con quien Shaw se casaría. Juntos, la pareja adoptó a Safari, quien parecía la encarnación canina de las ansiedades de Shaw. Booker enseñó a Safari cómo ser un buen perro, y ambos perros se unieron con los hijos de la pareja.
Después de la muerte de Booker, Shaw insistió en adoptar nutrias. Shaw era el miembro de la familia que se aferró a la idea de otro perro, por lo que trató de asumir toda la responsabilidad por el cuidado de Otter. Pero criar nutrias le muestra a Shaw que no puede ser completamente autosuficiente. Otter le recuerda que es humana, no canina, y que su humanidad es buena. “Cuando nos abrimos a la posibilidad del amor”, escribe, “nos abrimos a la posibilidad de romper; cuando nos abrimos a la posibilidad de romper, nos abrimos a la posibilidad de que nos hagamos de nuevo”.
¿Qué es un perro? es una memoria tierna que muestra el yo vulnerable que a menudo corremos corriendo el riesgo de revelar solo a nuestras mascotas. Los perros en la vida de Shaw le muestran cómo amar a otro ser, sí, pero ese amor también la lleva más profundo a la experiencia humana, defectos, riesgos y todo. El sensible recuerdo de Shaw de una vida de ansiedad y curiosidad invitará a los lectores a examinar sus propias inseguridades y a encontrar aceptación en el proceso.